(ojo, no soy ni teólogo ni erudito, sino un hermano que escudriña las Escrituras como usted también lo hace)
UNA REFLEXIÓN SOBRE EL APOSTOLADO
Ser apóstol es tener un ministerio. La palabra ministerio significa servicio. Los ministerios son dados para la edificación de la iglesia (Efesios 4:11,12). Pareciera que hoy muchos usan el título sin reflexionar en su verdadero propósito ni en la humildad que requiere.
En el libro de Hechos de los apóstoles Lucas suele llamar a Pablo por su nombre y no resalta el título de apóstol, salvo en pocas ocasiones. En el concilio de Jerusalén se tratan como “varones hermanos” ( Hechos 15:13 ). Pablo aunque en sus saludos en sus cartas se llama a sí mismo apóstol también se considera “el más pequeño de los apóstoles” y no ser digno de ser llamado apóstol ( 1 Corintios 15:9 ) y Pedro se presenta como “siervo y apóstol”.
Mateo que es uno de los doce apóstoles y quien escribió el evangelio que lleva su nombre, no escribe ni su nombre ni su ministerio como título del libro al inicio de su evangelio; lo escriben los diferentes editores de las diferentes versiones de la Biblia, pero en los diferentes manuscritos no aparece asi ). Lo mismo hacen Marcos y Lucas. El apóstol Juan se identifica como discipulo ( Juan 21:24 ). En sus cartas Juan, Santiago y Judas prefieren el término “siervo” o “anciano”. Esto muestra un patrón de humildad y servicio por encima del título.
Quienes se consideran apóstoles en la actualidad deben cuidarse de presunción y mirarse en el espejo de la Palabra, imitando dentro del corazón la mansedumbre y humildad de Cristo (Mateo 11:29).
Concluyo la reflexión diciendo que la autoridad de la verdad es la Palabra de Dios, no las tradiciones, ni dogmas de la iglesia, ni las experiencias, aunque estás existen . Ella misma reclama su autoridad cuando dice: “Sécase la hierba, marchítase la flor; más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8).
Bendiciones.
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