xmlns:fb='http://www.facebook.com/2008/fbml' xmlns:og='http://opengraphprotocol.org/schema/'> googleac9100d9235805a7.html El blog de Pedro: octubre 2013

miércoles, 16 de octubre de 2013

¿Se Encontró Jesús alguna vez con un Homosexual?

La pregunta a la que está dirigida esta edición de Saetas de Verdad fue formulada por alguien
mientras discutíamos la visión Bíblica de la homosexualidad. Los Evangelios cubren muchas áreas
de pecado que fueron confrontadas por Jesús. Los adúlteros, los deshonestos recolectores de
impuestos, las prostitutas y los hipócritas son solo unas pocas de las personas con las que Jesús
trató en las calles de las ciudades por las que viajó.

Todos los tipos de inmoralidad sexual están bien cubiertos en la ley de Moisés, de manera que
surge la pregunta: Si la homosexualidad, la bestialidad y el incesto también se presentan como
ofensas capitales por parte de Moisés (Lev. 18:6-22, 20:11-20), ¿Por qué Jesús no las mencionó o
enseñó sobre ellas durante Su ministerio terrenal también? Lo he oído decir de esta manera, “Con
seguridad que estos pecados estaban presentes en el tiempo de Jesús, como lo estaban en el
tiempo de Moisés y como lo están en el nuestro, pero los escritores de los Evangelios
aparentemente no fueron dirigidos por el Espíritu Santo a mencionarlos en la vida diaria de nuestro
Señor. De hecho, nunca se nos dice siquiera que Jesús se encontrara con un homosexual.” ¿Se
encontró Jesús alguna vez con un homosexual? Creo que esta es una pregunta digna de su
consideración.

Antes que miremos las enseñanzas de Jesús en los Evangelios, necesitamos establecer que el
Nuevo Testamento enseña claramente que la homosexualidad es un pecado. Pablo presenta la
progresión descendente del pecado en aquellos que rechazan el evangelio en Romanos capítulo
uno, donde se describen las ramificaciones totales del paganismo

La homosexualidad es el resultado de la decisión de rechazar a Dios y Su Palabra:

Por eso Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron las relaciones
naturales por las que van contra la naturaleza. Del mismo modo también los hombres, dejando la
relación natural con la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos
vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío
(Rom. 1:26-27).

Una palabra clave en el vocabulario del Nuevo Testamento es la palabra “inmundicia” o “impureza.”
La inmundicia se asocia con pecados de impureza moral o sexual en el Nuevo Testamento.

Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia (“impureza”),
lujuria... (Gálatas 5:19).

Pero fornicación y toda impureza (“inmundicia”) o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como
conviene a santos... Sabéis esto, que ningún fornicario o inmundo o avaro, que es idólatra, tiene
herencia en el reino de Cristo y de Dios (Efe. 5:3, 5).

Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza (“inmundicia”), pasiones
desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría (Col. 3:5).

La palabra Griega para “inmundicia” es akathartos. Significa “impuro en el pensamiento y la acción.”
Encontramos en cada una de las Escrituras recién citadas que la palabra está asociada a los
pecados de perversión sexual. Esto incluirá la homosexualidad, el lesbianismo, el incesto, el abuso
sexual de niños, la violación, la bestialidad y el sadomasoquismo. Esta lista podría continuar, pero
creo que ve usted las ramificaciones y la extensión de largo alcance del término “inmundicia.”

El problema con el lesbianismo, la homosexualidad o los otros tipos de perversión sexual no son
solo las acciones, sino los pensamientos que guían las acciones. La impureza sexual y moral
comienza en nuestros pensamientos mucho antes que se manifieste como actos de maldad. Si
Satanás puede obtener los pensamientos, puede poseer la vida (Prov. 23:7).

El pecador, o el Cristiano carnal, que es tomado presa por los pecados de inmundicia ha permitido
que la moral y las lujurias de este mundo controlen su pensamiento. A través de las revistas, las
películas y la televisión el dios de este mundo ha publicado su “evangelio” de perversión sexual.

Deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá
de él misericordia... (Isa. 55:7). El Nuevo Testamento da los títulos de muchos tipos de demonios:
espíritus malos (Lucas 7:21; Hch. 19:12), espíritus impuros (Marcos 9:25; Apoc. 18:2), huestes de
maldad (Efe. 6:12), espíritus mudos (Mar. 9:17), espíritus de enfermedad (Lucas 13:11), espíritus
de adivinación (Hch. 16:16), y espíritus engañadores (1 Tim. 4:1). Pero el espíritu más común de
demonio con el que Jesús se encontró fue el del espíritu impuro (Marc. 1:27; 3:11; Lucas 4:3; 6:18;
9:42, etc.). Estos eran espíritus de homosexualidad, lesbianismo y otros tipos de perversión sexual.
¿Se encontró Jesús alguna vez con un homosexual? ¡Claro que sí! También se encontró con
lesbianas, travestidos, incestuosos y aquellos que abusaban sexualmente de niños.

El tiempo en el que Jesús vivió no fue distinto al de Moisés o al nuestro actual. No hay nuevos
pecados. Los problemas nunca cambian – pero tampoco cambia la respuesta. Jesús siempre ha
sido el Libertador de la humanidad, y la liberación de los pecados sexuales ha estado en la cúspide
de la lista en cada generación.

Por Don Walker