xmlns:fb='http://www.facebook.com/2008/fbml' xmlns:og='http://opengraphprotocol.org/schema/'> googleac9100d9235805a7.html El blog de Pedro

jueves, 10 de julio de 2025

 (ojo, no soy ni teólogo ni erudito, sino un hermano que escudriña las Escrituras como usted también lo hace)

‎UNA REFLEXIÓN SOBRE EL APOSTOLADO

‎Ser apóstol es tener un ministerio. La palabra ministerio significa servicio. Los ministerios son dados para la edificación de la iglesia (Efesios 4:11,12). Pareciera que hoy muchos usan el título sin reflexionar en su verdadero propósito ni en la humildad que requiere.


‎En el libro de Hechos de los apóstoles Lucas suele llamar a Pablo por su nombre y no resalta el título de apóstol, salvo en pocas ocasiones. En el concilio de Jerusalén se tratan como “varones hermanos” ( Hechos 15:13 ). Pablo aunque en sus saludos en sus cartas se llama a sí mismo apóstol también se considera “el más pequeño de los apóstoles”  y no ser digno de ser llamado apóstol ( 1 Corintios 15:9 ) y Pedro se presenta como “siervo y apóstol”.


‎ Mateo que es uno de los doce apóstoles y quien escribió el evangelio que lleva su nombre, no escribe ni su nombre ni su ministerio como título del libro al inicio de su evangelio; lo escriben  los diferentes editores de las diferentes versiones de la Biblia, pero en los diferentes manuscritos no aparece asi ). Lo mismo hacen Marcos y Lucas. El apóstol Juan se identifica como discipulo ( Juan 21:24 ). En sus cartas Juan, Santiago y Judas prefieren el término “siervo” o “anciano”. Esto muestra un patrón de humildad y servicio por encima del título.


‎Quienes se consideran apóstoles en la actualidad deben cuidarse de presunción y mirarse en el espejo de la Palabra, imitando dentro del corazón la mansedumbre y humildad de Cristo (Mateo 11:29).

‎Concluyo la reflexión diciendo que la autoridad de la verdad es la Palabra de Dios, no las tradiciones,  ni dogmas de la iglesia, ni las experiencias, aunque estás existen . Ella misma reclama su autoridad cuando dice: “Sécase la hierba, marchítase la flor; más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8).


‎Bendiciones.

domingo, 15 de octubre de 2023

Una pequeña reflexión.

"Y oiréis de guerras y rumores de guerras" (Mateo 24:6). Además de otras señales, estás están fresquesitas, dándonos a entender la veracidad de lo que predijo nuestro Señor hace dos mil años atrás. Por una parte es motivo de tristeza que esto ocurra, pero es inevitable, ya que quienes la llevan a cabo están en dominio de la naturaleza caída del hombre. Lo que nos queda es orar por aquellos que sufren por causa de desiciones de otros que ostentan el poder, cuyas almas jezabelicas no les permiten percibir ni siquiera un ápice de luz de los sentimientos nobles del ser humano, por lo cual sus malas acciones. Sus ansias de poder distorcionan su visión que los lleva a causar desastres fatales al llevar a cabo masacres tanto de niños como de mujeres y hombres que no tienen nada que ver con lo que se mueve en las esferas poder. Es cierto que que esto puede ser sólo un aspecto de la verdad y quizás haya razón para tales acciones; pero no creo que la haya cuando estas acciones causan mucho dolor y sufrimientos a personas que como nosotros lo que desean es estar en paz.

El día del Señor (acá referente al día de adoración)

[12/8 11:19 p. m.] Pedro E Rodríguez Q: Los judíos guardaban el sábado. Los cristianos comenzaron a reunirse los domingos para adorar al Señor. (Hechos 20:7). El primer día de la semana en el calendario es el domingo. La expresión "el día del Señor" aparece en varios pasajes de la Biblia (sobre todo en el Antiguo Testamento) como el día del juicio e ira del Señor sobre la tierra. Pero en Apocalipsis 1:10 la exposición "día del Señor" y según comentaristas bíblicos se refiere al domingo que era el día, vamos a llamarlo especial, en que todos los cristianos se reunía o trataban de hacerlo. Ahora bien, en un tiempo posterior al que acabo de fererirme, algunos historiadores cristianos, dicen que fue el emperador Constantino, que por cierto dicen que se hizo cristiano con un interés político, ya que en ese tiempo se habían multiplicado mucho los cristianos, que fue él quien decretó el domingo como el día oficial en que todos los cristianos debían reunirse para adorar a Dios. Siguiendo ese patrón, aunque el cristiano se dispone ese día adorar a Dios; todos los domingos son los días en que todos los cristianos del mundo (exepto los adventistas del séptimo día) nos reunimos, o por lo menos tratamos de hacerlo; y si no lo hacemos, es un día que no lo pasamos desapercibido, nos reunimos para alabar y glorificar el nombre del eterno Dios. Ahora bien, La Escuela Dominical, que corresponde a los tiempos actuales, según comentaristas bíblicos, surge en el año de 1780 por la iniciativa de Robert Raikes en Inglaterra porque sintió preocupación por el abandono de los niños en los barrios bajos de la ciudad a los que se les ponía a trabajar en fábricas. En estas escuelas no sólo se enseñaba a leer a los niños sino también una profesión. Y por supuesto también se les enseñaba la Biblia. También puedo añadir a esto que el Espíritu Santo ha estado de acuerdo con estas reuniones de adoración ya que en el transcurrir del tiempo no se ha levantado un profeta de Dios para revocarlo. A todas estas hnos. Creo que debemos darle importancia no solamente a ese día sino a la calidad de adoración que tanto en ese día como en otro debemos darle al único que se merece nuestra adoración. Para terminar esta reflexión, compréndo aquellos hnos, hnas, que por razón de trabajo u otra causa no pueden hacer acto de presencia en este tan especial día. Pero les recuerdo las palabras "donde estuviere vuestro tesoro allí estará tu corazón". Sé que puedes decir "mañana no puedo ir porque voy a lavar la ropa" y "yo mañana voy para el mercado y llevo al Señor en mi corazón y en mi corazón lo adoro". No te niego quel Señor no la reciba; pero no hubiera sido igual ni tampoco hubieran sido los mismos resultados, si el Espíritu Santo en el día de Pentecostes se hubiera derramado en cada uno de los presentes pero estando ellos en diferentes lugares cada uno, a como se derramó estando todos los presentes en el Aposento Alto. Para terminar, pienso que a lo mejor no estés de acuerdo conmigo en algunas cosas, y quizás en todas, que digo; pero con seguridad sí te puedo decir que lo que digo aquí es pensando en tu mejoría espiritual. Que Dios te bendiga amado hno, amada hna. La gloria es de Dios. Amén

viernes, 28 de marzo de 2014

Cuál es el plan de Salvación

¿Está hambriento? No físicamente hambriento, ¿pero tiene usted un deseo de algo más en la vida? ¿Hay algo profundo en su interior, que parece nunca estar satisfecho? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús dijo, “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35).

¿Está usted confundido? ¿Nunca puede encontrar un sendero o propósito en la vida? ¿Parece como que alguien ha apagado las luces y usted no puede encontrar el interruptor? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús proclamó, “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

¿Alguna vez ha sentido, como que le ha cerrado la puerta de la vida? ¿Ha intentado abrir muchas puertas, solamente para encontrar que detrás de ellas todo está vacío y sin sentido? ¿Está buscando una entrada a una vida plena? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús declaró, “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9).

¿Lo defrauda otra gente siempre? ¿Sus relaciones han sido superficiales y vacías? ¿Parece como que todos están tratando de sacar provecho de usted? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús dijo, “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas…yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (Juan 10:11,14).

¿Se ha preguntado qué sucede después de la vida? ¿Está cansado de vivir su vida por las cosas que solamente corrompen y corroen? ¿Alguna vez duda de que la vida tenga algún significado? ¿Quiere usted vivir después de que muera? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús declaró, “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Juan 11:25-26).

¿Quién es el camino’ ¿Quién es la verdad? ¿Quién es la vida? Jesús contestó, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

El hambre que usted siente, es un hambre espiritual, y solamente puede ser saciada por Jesús. Jesús es el único que puede disipar la oscuridad. Jesús es la puerta a una vida satisfactoria. Jesús es el amigo y el pastor que usted ha buscado. Jesús es la vida – en este mundo y en el próximo. ¡Jesús es el camino de la salvación!

La razón por la que se siente hambriento, la razón por la que parece estar perdido en la oscuridad, la razón por la que no puede encontrar significado en la vida, es que usted está separado de Dios. La Biblia nos dice que todos hemos pecado, y por tanto estamos separados de Dios (Eclesiastés 7:20; Romanos 3:23). El vacío que siente en su corazón es por la ausencia de Dios en su vida. Fuimos creados para tener una relación con Dios. A causa de nuestro pecado, estamos separados de esa relación. Aún peor, nuestro pecado puede causar que estemos separados de Dios por toda la eternidad - en esta vida y en la que viene (Romanos 6:23; Juan 3:36).

¿Cómo puede ser resuelto este problema? ¡Jesús es el camino! Jesús, por nosotros, fue hecho pecado (2 Corintios 5:21). Jesús murió en nuestro lugar (Romanos 5:8), tomando el castigo que merecíamos. Tres días después, Jesús resucitó, demostrando Su victoria sobre el pecado y la muerte (Romanos 6:4-5). ¿Por qué lo hizo? Dios mismo contestó esa pregunta, “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Jesús murió a fin de que nosotros pudiéramos vivir. Si ponemos nuestra fe en Jesús, confiando en Su muerte como el pago por nuestros pecados, entonces todos nuestros pecados son perdonados y lavados. Y así nuestra hambre espiritual será satisfecha. Las luces se encenderán. Tendremos acceso a una vida plena. Conoceremos a nuestro mejor amigo y buen pastor. Sabremos que tendremos vida después de morir – ¡una vida resucitada con Jesús en el cielo por la eternidad!

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¿Ha hecho usted una decisión por Cristo, por lo que ha leído aquí?

Principio del formulario




jueves, 27 de marzo de 2014

Instrucciones para ser salvo

  

1 Todos los hombres son pecadores y no pueden vivir la vida justa que Dios requiere. Lee Romanos 3:23, "Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios". La palabra pecado significa "errar el blanco", como cuando un arquero dispara una flecha a un blanco y falla. Haz hincapié en que a pesar de que la gente puede hacer cosas que parecen ser buenas obras, las obras no pueden aportar nada para su salvación. Lee Isaías 64:6, "Todos nuestros actos de justicia son como trapos contaminados".

    
La paga por pecado es la muerte. Lee la primera mitad de Romanos 6:23: "Porque la paga del pecado es con la muerte". Lee Ezequiel 18:20: "El alma que pecase, esa morirá".
3     
Hay una buena noticia: Jesús pagó la pena por los pecados. Él vivió la vida completamente recta que ningún ser humano puede vivir y murió una muerte sustitutiva para todos los que creen en él. Lee Romanos 5:8, "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros". Lee 2 Corintios 5:21, "Por nosotros lo hizo pecar, por que Él no conoció pecado, para que en él recibiéramos la justicia de Dios". Otros pasajes buenos para leer son Romanos 3:21-23 y Efesios 2:4-9.

4    

Pueden estar seguros de la salvación si ponen su confianza en Cristo. Lee Romanos 8:1-2, "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están con Cristo Jesús, porque la ley del Espíritu de vida me ha librado con Cristo Jesús de la ley del pecado y de la muerte". Lee Romanos 10:9, "Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó entre los muertos, serás salvado." Lee Juan 14:6: "Jesús dijo:" Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí".

Dónde pasarás la eternidad

He aquí la pregunta más importante que hay para el hombre.

Dios tiene, en su palabra, la respuesta a esta pregunta.  Según Dios, existen dos alternativas, una eternidad cerca de Él y una eternidad alejado de Él Según la Biblia, la primera es el cielo, mientras que la segunda es el infierno.  Según Su palabra, el hombre viene a esta tierra a tomar una decisión, a favor, o en contra de Él.  Surge entonces la pregunta, ¿qué significa tomar una decisión a favor de Él?.  Nuevamente, la Biblia tiene la respuesta a esto.

Dios espera que nosotros, orando, nos reconozcamos pecadores ante Él, que creamos que Jesús fue su hijo y murió en la Cruz por los pecados de cada uno de nosotros, y que nazcamos de nuevo, no de carne, sino de Espíritu.

¿Has cometido pecado?

Sea cual sea tu respuesta, Dios nos muestra que ante sus ojos, todos somos pecadores:

"Como está escrito:  No hay justo, ni aún uno; No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno."(Romanos 3:10-12)

"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23)

Como vemos, para Dios no importan las obras que uno haya hecho.  Todos hemos pecado.  La consecuencia de esto es clara en la Biblia:

"y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte." (Santiago 1:15b)
"porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23a)

Dios no se refiere a una muerte física, sino a una espiritual. Esta muerte espiritual significa estar alejado de Dios. En esta condición, al morir una persona, ya no tiene más oportunidades para tomar una decisión, y su muerte espiritual se convierte en eterna.

"Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio," (Hebreos 9:27)
Sin embargo, Dios en su infinito amor por cada uno de nosotros, creó una salvación de esta muerte eterna, y esa salvación está en Su Hijo.

"Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su hijo." (1 Juan 5:11)
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, más tenga vida eterna." (Juan 3:16)
"porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23)

De esta manera, Dios ofrece limpiarnos de pecado. ¿Cómo? Aceptando el regalo que El nos da, que creamos que Cristo murió por nuestros pecados:

"quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados" (1 Pedro 2:24)
"porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados." (Mateo 26:28)
"Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados" (Isaías 53:5)

De esta manera, Dios nos tiene este enorme Regalo, y lo único que tenemos que hacer para aceptarlo es creer en Él:

"Le dijo Jesús:  Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá."(Juan 11:25)

De esta forma, creyendo en el Señor, pasamos de muerte a vida, porque aceptamos que El ya pagó por todos nuestros pecados. Sin embargo, esta paga sólo se puede aceptar si uno verdaderamente se arrepiente de sus pecados, pues dice:

"Así que, arrepentios y convertios, para que sean borrados vuestros pecados.." (Hechos 3:19)

Dios nos dice que para "convertirse", del pecado a Dios, para que sean borrados los pecados, primero debe haber un arrepentimiento sincero.
Finalmente, Dios nos pide que nazcamos de nuevo Jesús le dijo a Nicodemo:

"Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios." (Juan 3:3 )
"Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios." (Juan 3:5)
"No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo." (Juan 3:7)

También dijo:

"De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él." (Lucas 18:17 )
"y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos." (Mateo 18:3)

Dios nos pide que nos hagamos como niños; más exactamente, que nazcamos de nuevo, pero no de carne, sino de espíritu.

"Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es." (Juan 3:6)
 Pero ¿cómo es posible nacer de nuevo?
 Dios nos da a entender la manera. Jesús dijo:
"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo." (Apocalipsis 3:20)

Jesús está a la puerta de tu corazón, y te está llamando.  Si tu le abres, ¿a dónde entrará?.  Jesús no dice que va a entrar a tu casa, ni a tu ciudad, ni a tu familia.  Jesús promete entrar a ti Tú debes tomar la decisión de dejarlo entrar, Él no va a entrar si tú no le abres tu puerta.  Tú eliges.
Pero, ¿por qué es esto nacer de nuevo?.  La respuesta es simple.  Abrirle la puerta de tu corazón, que es sino recibirle en él.  Y he aquí lo que Dios dice acerca de los que le reciben:

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;" (Juan 1:12)

Así es, al abrirle tu corazón, y recibirle en él, tú naces de nuevo, y pasas a ser un hijo de Dios. Pero recordemos que Dios pide un nacimiento espiritual.  Si seguimos leyendo encontramos el tipo de nacimiento que experimentamos.

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios." (Juan 1:12-13)

Si en el momento de recibir a Jesús en nuestro corazón, somos "engendrados por Dios", es evidente que este nuevo nacimiento que experimentamos es un "nacimiento de espíritu", tal como Él nos pide.
De esta manera, podemos "nacer de nuevo" y completar lo que Dios nos pide.  Recordemos, como vimos al comienzo, que Dios espera que nosotros, orando, nos reconozcamos pecadores ante Él, que creamos que Jesús fue Su Hijo y murió en la Cruz por los pecados de cada uno de nosotros, y que nazcamos de nuevo, no de carne, sino de Espíritu.
Si te has convencido de que eres pecador y estás arrepentido, si crees que Jesús fue Su Hijo y murió en la Cruz por tus pecados, y quieres nacer de nuevo, lo puedes hacer con una oración, dónde le pidas esto en el nombre de Jesús.  Si no estás seguro de cómo hacerlo, te puedes guiar con la siguiente:

"Dios, te doy muchas gracias por todo el amor que me tienes. Te doy gracias por haberte acercado a mí, y por mostrarme el hermoso regalo que me tienes, la vida eterna. Dios, sé que soy pecador, y que toda mi vida lo he sido. Yo no recuerdo todo lo que he hecho, pero sé que tú lo sabes. Dios mío, estoy arrepentido, estoy arrepentido de todos los pecados que he cometido. Te pido que me perdones, que limpies mis pecados. Dios mío, creo que Jesús es Tu Hijo, y creo que murió en la Cruz para pagar por mis pecados. Yo acepto tu regalo. Señor, sé que estas llamando a mi corazón. Señor, yo te abro la puerta, y te pido que entres. Por favor, entra en mi corazón para siempre. Padre, yo quiero nacer de nuevo, quiero ser Tu hijo. Te lo pido en el nombre de Tu Hijo amado, mi Señor y Salvador, Jesucristo. Amén."

Si tomaste una decisión a favor de Dios, ahora tienes la certeza que Jesús está en tu corazón, y que al morir, irás al cielo.  Según la Biblia, en este momento eres salvo, esto es, que Dios te ha dado la Salvación. Ten seguridad de tu Salvación, pues dice:

"Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo.  Este es el verdadero Dios, y la vida eterna." (1 Juan 5:20)

Así pues, Dios te ha dado la Salvación. Ten también la seguridad de que no la perderás, pues la Biblia dice:

"Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta.  Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?" (Números 23:19)
Hoy has nacido de nuevo...
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." (2 Corintios 5:17)
...y como niño, Dios te pide que te alimentes.
"..desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.." (1 Pedro 2:2)
"Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien." (Josué 1:8)

Dios, en este momento, te pide que leas Su Palabra, que ores y que te unas a Su iglesia. Te pide leer Su Palabra, la Biblia, pues es la manera que Él tiene para hablarte y enseñarte. Te pide que ores, pues es la manera que tienes de hablar con Él, y te pide que te reúnas en comunión espiritual con tus hermanos en la fe, para compartir Su palabra y el partimiento del pan en conmemoración de Su maravilloso sacrificio.

"Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido." (Juan 16:24)
"Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones." (Hechos 2:42)
"Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza... no dejando de congregarnos.." (Hebreos 10:23, 25a)

Finalmente, he aquí una de las tantas promesas maravillosas que Dios te ha hecho en este momento:

"Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;  sobre ti fijaré mis ojos." (Salmos 32:8)

Recuerda, la Salvación viene por fe. Para Dios tus buenas obras no tienen importancia, pues dice:

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe." (Efesios 2:8-9)
"sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado." (Gálatas 2:16)
"quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos" (2 Timoteo 1:9)

Como Dios nos dice, por las obras nadie será salvo, sino por la fe en Jesucristo.
Recuerda, tu Salvación es lo más importante.

"Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?" (Mateo 16:26)

Por esto mismo, si aún no has tomado tu decisión, no la postergues. Para Dios, tu Salvación es algo urgente, pues dice:

"Porque dice:  En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido.  He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación." (2 Corintios 6:2)
"Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:  Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones," (Hebreos 3:7-8a)
"No te jactes del día de mañana; porque no sabes que dará de sí el día." (Proverbios 27:1)

                                           !Que Dios te bendiga¡